Cómo probar la culpabilidad en un accidente de auto

Cómo probar la culpabilidad en un accidente de auto

La incertidumbre en los accidentes

A veces es fácil determinar la culpa en un accidente de coche por haberse puesto en evidencia que algún conductor ha realizado alguna maniobra claramente peligrosa o antirreglamentaria. Pero incluso en situaciones aparentemente claras, una investigación en profundidad puede arrojar resultados sorprendentes que hagan que la culpabilidad cambie. Determinar el culpable de un accidente automovilístico es la base para saber sobre quién tienen que recaer los gastos por los daños producidos. Mediante técnicas para reconstruir el suceso, posiblemente se revelen detalles que inicialmente se habían pasado por alto y puedan ser fundamentales para la aclaración de la culpabilidad. La reconstrucción puede poner de manifiesto lo que vio realmente cada conductor antes del accidente, algo que puede indicar si el accidente podría haberse evitado o no. Además de ello, debe profundizarse en las acciones de cada conductor, como registros de llamadas y mensajes con teléfonos móviles que pueden demostrar una actitud temeraria en la conducción, o registros médicos capaces de desvelar si un conductor maniobraba bajo los efectos del alcohol o alguna droga.

Los criterios establecidos para cada tipo de accidente

En un golpe de parte delantera contra trasera, la culpabilidad se le adjudica a quien daña la parte delantera de su coche, aunque el accidente haya sido provocado por un frenazo brusco, pues se asume que no ha respetado la distancia de seguridad reglamentaria. En un golpe al dar marcha atrás, el criterio anterior se invierte, recayendo la culpabilidad sobre quien ha hecho ese movimiento por no comprobar la existencia de obstáculos. La culpabilidad en la invasión de un carril es también incuestionable, aunque sea por causas ajenas al conductor. Cuando esa invasión se produce en una glorieta, se aplica el mismo rasero que en carriles rectilíneos; como resulta a veces complicado saber qué carril ha sido invadido (la ausencia de marcas viales en las glorietas puede dificultar ver la delimitación de los carriles), se adopta el criterio de culpar a quien circulaba por el carril más interno, presuponiendo como causa de la invasión la intención de abandonar este carril. Uno de los supuestos menos confusos es cuando la causa es el desobedecimiento a una señal de tráfico o cualquier norma de circulación. El golpe a un vehículo estacionado tampoco admite dudas, al margen de que quien golpea alegue que el vehículo estacionado se encontraba en prohibido o falta de visibilidad. Y en giros y adelantamientos, salvo razones concluyentes en contra, la culpabilidad es siempre del que gira o adelanta.

Medidas de precaución para aclarar los hechos

Es altamente recomendable verificar la documentación del otro conductor y localizar posibles testigos cuando haya dudas en la responsabilidad del accidente o estemos seguros de nuestra impunidad, ya que, desgraciadamente, es costumbre en muchas circunstancias que los conductores no admitan su culpabilidad, por lo que siempre debe intentarse recopilar nombres y números de teléfono de los testigos, pidiéndoles su versión de los hechos de cara a los trámites que hayan de llevar a cabo las compañías de seguros.